Washington, EEUU.- El Gobierno de Estados Unidos mandó a Zalmay Khalilzad, enviado especial a Doha, Catar, donde el grupo extremista mantiene una oficina política, con el fin de presionar a los talibanes para que detengan su ofensiva armada.
Khalilzad aseguró que ningún movimiento que llegue al poder por la fuerza en suelo afgano será reconocido internacionalmente, después de que ocho capitales regionales cayeran en manos de los insurgentes. También se han hecho del control de ciudades fronterizas y rutas comerciales.
«En varias rondas de reuniones planificadas durante tres días, representantes de países de la región y de otros lugares, así como de organizaciones multilaterales, presionarán por una reducción de la violencia, un alto el fuego y un compromiso de no reconocer un gobierno impuesto a la fuerza», adelantó en un comunicado el Departamento de Estado, horas antes del arribo de Khalilzad a la capital catarí.
Las declaraciones de Washington llegan en momentos de una asombrosa y rápida ofensiva de los talibanes. Este martes, los extremistas se tomaron la ciudad de Farah y Puli Khumri, por lo que ya van ocho capitales de provincias que caen en su poder.































