.- La captura de Alexis Villalona, alias “El Abusador de Baní”, deja una estela de incógnitas y rompe con una cadena de esfuerzos que le permitieron permanecer libre por más de 12 días en la misma ciudad donde cometió el delito.
Su detención, en un amplio operativo policial en el sector El Fondo, fue posible por las presiones de unos pocos que se empeñaron en que el denunciado caso de agresión contra Santa Arias no quedara impune.
Cuando lo sucedido, la madrugada del 1 de enero, parecía diluirse entre la vorágine del nuevo año, el rebrote del covid-19 y su variante ómicron, la diputada perremeísta Soraya Suárez, de la ciudad de Santiago, alzó su voz desde el Congreso Nacional.
La legisladora centró su discurso en llamar la atención del director de la Policía Nacional, su amigo, el mayor general Luis Eduardo Then, y la procuradora general de la República, Miriam Germán Brito. Con firmeza espartana criticó que el prófugo prosiguiera libre tras varios días de lo ocurrido.
Soraya, también tronó contra el colectivo de mujeres y otros sectores autodenominados ‘’defensores de la mujer y sus derechos’’, quienes observaron poco interés a pesar de la brutal golpiza a la dama.
La postura enérgica de la oficialista fue endosada por la también diputada Priscila D’ Oleo, y la exvicepresidenta de la República, Margarita Cedeño.
Villalona fue captado por una cámara de seguridad golpeando repetidamente a una mujer hasta dejarla inconsciente en el pavimento, el pasado 31 de diciembre, en Baní.
A pesar de que sabía que era buscado, el agresor no huyó, se mantuvo en la misma provincia donde había abusado de la dama, dando muestra de que ahí estaba seguro más que en cualquier otro lugar.
Está claro que el seguimiento de la congresista Suárez y su visita al despacho del director policial rompió con toda suerte de protección que había permitido al acusado seguir disfrutando en libertad impunemente. Finalmente, el hombre fue capturado y puesto a disposición de la justicia.
Sin embargo, sigue llamando la atención el largo tiempo transcurrido para su captura, el silencio del colectivo de mujeres y las propias autoridades locales, así como el hecho de que el abusador nunca saliera de Baní.
Tal y como twitteó la diputada Soraya Suárez, santiaguera con raíces barahonera: “Ya la Policía hizo su trabajo, ahora esperemos que la fiscalía y los jueces hagan el suyo y que la víctima no quede sola, atrapada en el silencio, el poder de un abusador y la debilidad de las instituciones».































