Por: José Carvajal
.- El caso del derrumbe de la discoteca Jet Set es muy complejo. Y solo una investigación a fondo, y objetiva, podría satisfacer todas las demandas e inquietudes al respecto.
Mientras tanto, creo importante anotar que si bien por las imágenes que vemos aseguramos que no se trató de un atentado terrorista, la investigación debe tocar ese ángulo, solo para confirmar lo que damos por sentado. Es decir, que se registre en documentos oficiales lo que ya sabemos.
Los mismos medios, que ahora se confunden burdamente con las redes sociales, se encargaron en principio de proyectar similitud entre el derrumbe de Jet Set y un atentado terrorista, al llamar «zona cero» el lugar del colapso y al calificar de «caídos» a las víctimas.
El Diccionario de la Real Academia Española (RAE) define «caído» de la siguiente manera: «Dicho de una persona: Muerta en defensa de una causa». Y al Jet Set nadie acudió a defender ninguna causa.
Otro asunto preocupante es la manera en que se ha proyectado un rostro responsable de la tragedia. Ahora todos sabemos que el dueño de ese rostro se llama Antonio Espaillat, que ya dio la cara y está en disposición de colaborar con las autoridades en la investigación de lo que, aunque en el mismo Diccionario de la RAE las palabras sean sinónimas, está más cerca de ser un incidente que un accidente. Y eso complica todavía más la determinación de culpas.
En principio se hablaba de Espaillat como «el dueño» de Jet Set, pero ahora figura como gerente de la empresa que operaba la discoteca (Inversiones E Y L, S.R.L., indican los medios).
Ese nombre de la empresa, Inversiones E Y L, S.R.L., es amplio y pone a pensar en muchas cosas. La primera es que tal vez Espaillat no sea el dueño, sino un socio del negocio, un socio que según parece necesita trabajar para ganarse la vida.
También, en la línea de «Inversiones», surge por lo menos un interrogante, por tratarse el Jet Set una discoteca famosa y frecuentada por una élite, por gente de la alta sociedad dominicana, incluyendo políticos. La pregunta es ¿cuántos miembros de la propia alta sociedad, políticos, banqueros, y hasta músicos, serían socios de Inversiones E Y L, S.R.L.?
Por último, los medios, término extensivo a las redes sociales, deberían evitar presentar a Espaillat como un terrorista al colocar la foto de este en un recuadro o un círculo sobre imágenes de los escombros del derrumbe, como si fuera la del autor de un atentado, cuando se entiende que no es así. Por eso el Ministerio Público debe mirar ese ángulo, para descartar lo que ya creemos saber, y de paso despejar cualquier duda que pueda persistir en ese sentido, sobre todo al nivel internacional.
Yo veo a Espaillat como un hombre que cayó en desgracia por falta de cultura de prevención, porque quizá la decisión de reparar el techo de Jet Set no era solo suya sino la de una posible junta directiva de la empresa Inversiones E Y L, S.R.L.
En conclusión, si ya se intuye que Espaillat no es solo «dueño», sino también «gerente», la investigación jurídica debe comenzar identificando (e interrogando) a los inversionistas de la empresa propietaria de Jet Set, pues si hay más personas además de Espaillat, todos debieron estar al tanto de las condiciones del techo que colapsó el 8 de abril, donde murieron más de 230 personas, incluyendo el cantante Rubby Pérez.































