Por: José Carvajal
.- Una cosa que dejó evidenciada la tragedia de Jet Set es el periodismo histriónico que ejercen presentadores de medios audiovisuales en República Dominicana.
El buen periodismo, el periodismo serio, no tiene nada que ver con amenazas de abandonar canales de televisión o programas de radio en caso de coerción de la libertad de expresión.
Además, a nadie le importa que los engreídos de la comunicación abandonen sus puestos. Igual pueden hacerlo en silencio y no esperar que ocurra una tragedia nacional, porque solo unos cuantos de sus amigos lo lamentarán por solidaridad.
De modo que veo todo eso como un teatro, un mal teatro, totalmente ridículo e innecesario a la hora de informar o emitir una opinión con la responsabilidad que se espera detrás de un micrófono.
Un comunicador que en transmisión en vivo alucina una situación en su contra, tan mala para él, solo para él, como para abandonar su puesto, no es un comunicador confiable. En su arenga hay quizá un mensaje para alguien que no es precisamente el que lo recibe a través de amplificadores, o una intención que no tiene nada que ver con el propósito de informar lo que se debe informar.
En conclusión, la única libertad de expresión posible es aquella que no está en nómina.
































Son los títeres de quienes pagan sus pésimos argumentos para tratar de ocultar lo que todos vemos. Son los títeres del dinero mal habido.