Por: José Carvajal
.- Aunque no me sorprende, me perturba confirmar que en República Dominicana los que más hablan no saben leer. En mi artículo del lunes 16 de junio en Facebook en ningún momento emito juicio crítico sobre la cuentística de Juan Bosch. Incluso digo: «Nada de lo anterior quiere decir que Juan Bosch no fuera un «maestro del cuento hispanoamericano»». De modo que todo el que leyó bien entendió que mis propósitos son estrictamente literarios, es decir, nada políticos, y menos partidistas; y que en este caso me refiero a la forma en que Bosch comentó una antología de cuentos colombianos. Los juicios que aparecen en esos pasajes son de Bosch sobre aquellos cuentistas colombianos. Es él quien soberbiamente descalificó 41 de los 43 cuentistas de dicha antología publicada a mediados de los años ochenta por el sello Plaza & Janés.
Ahora se me ocurre que dadas las reacciones y los insultos a mi persona (un poeta mediano de nombre Oscar Holguín-Veras que me escribió en privado antes de darse de baja de mi lista de amigos de FB me llamó «analfabeto» y «burro»; otro lector me calificó de «crítico de funeraria, pues ya Bosch no puede defenderse»; algunos no dejan de verme como «envidioso», «resentido», etc.), he decidido escribir una serie de artículos que publicaré en este maravilloso espacio de FB. Parte de mi motivación para ello viene del poeta Eduardo Díaz Guerra, quien observó que «ninguno de los que critican a José lo hacen basándose en lo que él escribe, sino que apelan al insulto o a cuestiones que no tienen que ver con su punto de vista, que es ESTRICTAMENTE LITERARIO».
Entonces estoy pensando que esa serie de artículos bien podría figurar bajo el mismo título de «Juan Bosch, un pobre escritor», basada en mi lectura de las obras completas de Bosch: cuarenta tomos que vengo leyendo, subrayando y analizando de manera sistemática, desde hace cuatro o cinco meses.
Lamento que todo esto me haya convertido en el Empédocles que en las páginas de «El hombre rebelde» de Albert Camus es recordado como el político griego que «se arrojó al Etna para ir en busca de la verdad…». Una tarea inútil como la de los ataques a mi persona por tener opinión propia, porque en arte, cualquier tipo de arte, la verdad es una ilusión.
Hasta la próxima.































