Por: Carlos Rodríguez
.- Yo dejé de creer eso desde aquella vez que El Comité del Nóbel se lo dio a Barack Obama, más que nada por su elección como el primer presidente negro de los Estados Unidos, pero sin haber movido un dedo por la paz mundial.
Lo grave es que al final Obama resultó ser uno de los presidentes norteamericanos más guerreristas e intervencionistas en la historia de ese país, al punto que fue el ideólogo y mentor del genocidio que se conoce como Primavera Árabe, desarrollada con toda su secuela de muertes en Oriente Medio, allá por 2010.
Ahora le dan el otrora prestigioso galardón que recibían los auténticos forjadores de la paz mundial a una corista de USA, quien ha llegado al extremo de pedir, en reiteradas ocasiones, la violación a la soberanía venezolana mediante invasión militar norteamericana contra su país, con quién sabe el eventual balance en pérdida de vidas.
A mi modo de ver, más bien ella encaja perfectamete con quienes dice combatir, porque es movida por la gula de poder para su beneficio personal y para el sector económico que representa, por cierto de muy de mala reputación entre las masas que no han perdido la memoria: los propulsores de una entidad en extremo voraz, conocida en Venezuela como FedeCámaras.
El otorgamiento del Nóbel de la Paz a la señora Corina Machado y al presidente Barack Obama son dos indicadores de que en materia de «paz» esa cosa que es el Comité del Nóbel no es más que un brazo ejecutor de la diplomacia y la política exterior de los Estados Unidos.































