Por: María Cristina Rodríguez
.- Luis Miguel comunicó con su silencio en el concierto en Santo Domingo: autocontrol, poder, concentración, y especialmente, imperfección humana.
Su silencio es planificado y en comunicación se llama silencio subjetivo.
El silencio es un arma de doble filo, que a veces resulta ser más poderoso que una bala. Es así en el caso de Luis Miguel.
El silencio es tan valioso como las palabras y es una forma de comunicar.
El lenguaje humano se compone de sonidos y silencios. Y desde el silencio se pueden decir muchas cosas.
Luis Miguel se ha caracterizado por ser lacónico, o no hablar en sus conciertos. Santo Domingo no fue la excepción.
Su interacción con el público dominicano fue nula, pero nunca dejó de captar la atención y envolver a los presentes a través de su histrionismo en el escenario, que en este caso fue la forma de comunicarse, es decir, con el lenguaje corporal y la comunicación paraverbal, que abarca tonos de voz, gestos corporales y faciales como la sonrisa y la mirada.
Luis Miguel dijo sin tono enérgico, casi a mitad de su concierto y en medio de una de sus canciones: arriba Santo Domingo; un saludo que pasó desapercibido, por la falta de énfasis en la pronunciación.
Sin embargo, el Sol de México derritió a sus fanáticos que no pararon de tararear sus canciones.
Quizás muchos esperaban incluso una disculpa, por la suspensión de su concierto el día anterior.
Sin dudas, es el silencio una herramienta de comunicación valiosa para Luis Miguelm































