Por: Ricardo Ventura.
.- Cuando inicie mis estudios de Comunicacion Social en la prestigiosa Facultad de Humanidades de la Universidad Autonoma de Santo Domingo(UASD), habían una plantilla de maestros y maestras que asumían como un sacerdocio el proceso enseñanza.
Por más problemas que tenia la UASD, nunca escuche a estos intelectuales hablar mal ni de la escuela ni de la UASD, por el contrario sentían la grandeza de mi amada academia.
Hoy, un grupo de loquitos que se llaman ser catedráticos de fuste, viven degradando, insultando y hasta desprestigiando la escuela que lo ha hecho gente, la que le ha dado prestigio, aún sin tenerlo, porque el conglomerado ni sabe de su existencia academica.
En algunos casos algún loquito de esos han manifestado que intelectualmente están por encima de Gabriel Garcia Marquez, al parecer los humos, la loquera o el deseo de ser alguien en la vida los ha hecho verse un gigante siendo un enano.
El hecho de usted ser un mal profesor y que los estudiantes no quieran tomar materia con usted, no le da ninguna potestad para degradar mi escuela como usted lo esta haciendo.
Si usted se siente tan alto, tan impoluto y mi escuela le queda muy bajita a su altura intelectual, renuncia, jubilese, váyase.
El malo, malo es y usted ni nombre tiene en mi escuela, ni cuenta con bagaje que no sea de unos más del montón.































