Por: Miguel Ángel Nuñez
.- Nada constituyó un error político más garrafal, fruto de su mentalidad cavernaria, que la decisión del dictador Ulises Heureaux (Lilis), de 1882 al 1899, de imprimir monedas por el equivalente a cinco millones de dólares de la época, sin ningún respaldo monetario, que burlonamente la historia conoce como “las papeletas de Lilis”.
Por supuesto que esta no fue una medida antojadiza del tirano, sino un bajadero desesperado para tratar de saldar la crisis derivada de los altos intereses, producto de una deuda de 35 millones de dólares, contraída en condiciones de usura con los buitres de la época: Westendorf de Inglaterra y la casa de préstamos de Ámsterdam de Holanda, para finales de 1897, dos años antes de caer cocido a tiros en Moca.
La peor crisis económica vivida por los dominicanos ocurrió en esa época: los productores de tabaco, por la falta de compradores, veían deshacer las ensartas de su producto colgadas en los ranchos, lo mismo que los cafetaleros, cacao cultores y ganaderos, consumidos por las deudas.
Tan escaso valor tenían que para pagar dos árganas de plátanos, era necesario utilizar las mismas arganas para cargar el dinero, producto de la venta, llegando al colmo de que ni las prostitutas vendían sus favores, si los demandantes no mostraban, primero, otro tipo de bien, que podía ser un pollo, una docena de huevos o un cerdo.
Ya cuando el país, hastiado de tanta ignominia y desacierto económico y administrativo, un grupo de productores agropecuarios y contrarios políticos pusieron fin a la vida del tirano, el 26 de julio de 1899, en Moca.
A partir del ajusticiamiento de Lilis comenzó una era de inestabilidad política que concluyó con la ocupación norteamericana de 1916, bajo el argumento de tomar las aduanas, el control de las instituciones de país y cobrarle a los dominicanos una deuda que a todas luces resultaba impagable.
Demos un salto histórico, de la era de Lilis 1899 a los tiempos actuales 2025. Obvio, nos separan 126 años que dejan su impronta en cada aspecto de nuestra vida.
En la historia moderna, el monto alcanzado por nuestro signo monetario, solo ha sido superado en 3 por ciento por el tope alcanzado durante en la gran crisis económica y monetaria ocurrida en el l año 2003, durante el gobierno de Hipólito Mejía, con el agravante de que ni siquiera las medidas aplicadas por la lógica del mercado cambiario, logran detener la caída en picada del valor de la moneda.
Se argumenta que la situación es un reflejo del fortalecimiento del dólar y otras situaciones productos de la actual coyuntura económica de Estados Unidos y el mundo.
Pero otros sostienen que la crisis obedece a que producto del aumento de la deuda pública, a más de 74 mil millón de dólares, se genera una especie de centrífuga que absorbe toda divisa que genera la nación, para pagar intereses y amortizaciones de la deuda, poniendo en peligro las reservas en divisas que fluctúa entre 14 mil y 15 millones de dólares.
Fruto de esa devaluación del peso, también se disparan los precios de los artículos de la canasta familiar a un monto por encima 46 mil pesos, para el quintil más bajo.
De modo que caminamos a pasos agigantados para reencontrarnos monetariamente a lo que parece más la parodia tragicómica de las papeletas de Lilis.
!Libranos Dios!































