Por: Juan de los Palotes
.- La ministra de Interior aclaró en su red social,
que el policía lo hizo mal, y Guzmán lo hizo peor.
Que impedirle la labor a estos pobres peluqueros, a más de torpe y severo, era obviamente ilegal, y ella no iba a tolerar que ultrajen a los barberos.
Parece que el director de la insulsa policía, creyó, que si defendía la acción del cabo agresor, contaría con el favor y el apoyo recurrente, de Faride, el presidente, Donald Trump, de Xi Jinping, del marido de Crispín, de Onguito y de La Demente.
Pero la misma ministra al oír la estupidez, quiso salvar el revés que la noticia registra, e inmediatamente enristras la versión acomodada de que Guzmán, para nada, quiso decir lo que dijo, y desmaraña el alijo de la excusa presentada.
Pero también la versión que acomodaba Faride,
claramente no coincide con la real situación. Y al decir que un colmadón, de manera clandestina,
operaba en la oficina del salón y barbería, literalmente omitía la verdad de aquella inquina.































