Por: J.C. Malone
.- Recuerdo mi infancia en el ingenio Consuelo, como tantos otros chicos, solía patear latas por la calle, le daba una patada, avanzaba y ahí siempre la encontraba. Las latas no desaparecían, solo avanzaban a esperar la próxima patada, esa lección que todos aprendimos en la infancia, de manera deliberada la olvidamos en la vida adulta.
Recuerdo el 1996, Juan Bosch se había marchado mentalmente, Joaquín Balaguer ciego, lúcido, le fallaban las fuerzas. Estuvimos cerca del “salto al vacío”, ninguno de los dos preparó sucesores, por eso, Balaguer podía caer preso.
Evitando la cárcel, salió bajo un torrencial aguacero, los pantalones arremangados, con paraguas, cual pasajero de la lluvia, Balaguer salió a levantarle la mano a Leonel Fernández. No hubo sucesión de liderazgo, Balaguer literalmente “pateó la lata”, sus sucesores estuvieron muy ocupados acumulando fortunas, nos entretenían “pateando la misma lata”, ninguno creó un liderazgo.
Fernández, Hipólito Mejía, Danilo Medina y Luis Abinader, no desarrollaron liderazgos, dirigen grupos organizados para tomar el poder y repartirse el botín sin agenda o ideológica, política.
Nuestros “dirigentes” fueron accidentes históricos, compitieron en la acumulación económica, ninguno hizo nada por las mayorías, “pateando la lata”, acercándonos al “saltos al vacío”.
Ellos enriquecieron, el dominicano común y corriente, vulgar y silvestre empobreció bastante, vive de dádivas, eufemísticamente llamadas “tarjetas de solidaridad”. No temenos Partido ni programas, solo componendas para asaltar el poder.
Mejía emprendió una misión imposible, su hija Carolina, la deprimente alcaldesa capitalina, difícilmente sea presidenta. Ayer, Balaguer levantó la mano a Leonel, hoy, leonelistas levantan la mano de su hijo Omar, en inglés decimos “el karma es una perra” (karma is a bitch!).
Ahora Medina tiene pocas opciones, Abinader tiene la llave del “candado” que él le puso a la Constitución.
La reelección continua no crea nuevos liderazgos, solo “patea la lata”, acercándonos al barranco, al “salto al vacío”.
En el 2028, cumpliremos 32 años “pateando la lata”, llegamos al borde del barranco, sin instituciones ni líderes, el “salto al vacío” parece un destino inmediato, ineludible.































