Por: Nelson Mateo
.- «En la política lo más importante es lo que no se ve», decía el literario y político dominicano profesor Juan Bosch.
En un lenguaje similar pero más llano y desenfadado, el expresidente Hipólito Mejía, aconsejaba a sus seguidores para que no se llevaran de lo que decía y prestaran atención a lo que hacía.
La selección del juez Napoleón Estévez, como presidente del Tribunal Constitucional, nos invita a revisar el pensamiento de Bosch, pero también el de Hipólito Mejía.
En el Partido de Liberación Dominicana, su candidato presidencial, Abel Martínez, había vaticinado la decisión del Consejo Nacional de la Magistratura, adicionando duras críticas al proceso.
Sin embargo, el representante del PLD en el Consejo Víctor Fadul, votó para que el presidente de la Segunda Sala Penal de la Suprema Corte, suceda a Milton Ray Guevara por los próximos 9 años.
Es casi imposible pensar que el delegado peledeísta pudiera haber tomado esa decisión sin consultar a la alta dirigencia de su organización política. Pareciera el fruto de un acuerdo.
Y todo adquiere sentido cuando recordamos que, en el 2018, ese órgano constitucional, presidido entonces por Danilo Medina, hoy presidente del PLD, escogió al hoy presidente del Tribunal Constitucional, como nuevo miembro de la Suprema Corte de Justicia.
Es el Partido de la Liberación Dominicana el que, reconociendo su capacidad profesional y valores éticos, que asciende al máximo órgano de justicia, al hoy presidente del Tribunal Constitucional.
Este acontecimiento demuestra que, para entender la nueva recomposición de la Corte Constitucional de hoy, tememos que echar una ojeadita al pensamiento del profesor Boch y el de Mejía para concluir que Estevez es un engendro del PLD adoptado por el PRM.































