Por: Roberto Rodríguez Marchena
.- El poder liberador de la verdad es tal, siempre que pueda derrotar a la mentira, cosa que no siempre ocurre o dicho vulgarmente: que el dato mate al relato y no al revés.
Siendo el dato la pura verdad y el relato la versión particular del hecho que busca abrirse camino como verdad, conviene decir que el dato se funda en la razón y en el relato concurren además el corazón, la emoción y los intereses.
En esa relación conflictiva de consustanciación entre verdad y mentira, el relato científico se erige victorioso al despojarse de las impurezas de la mentira.
Sin embargo, hay otra especie de relato muy audaz y popular que no requiere dato para ser creíble. Disparate creíble para millones de personas que quieren creer.
El relato que es infalible al dato.
El absurdo real.































