Por: Rentería Montero
.- El debate presidencial sirvió para que los candidatos de los partidos mayoritarios presentaran sus propuestas de gobierno al electorado.
También, para que los competidores exhibieran sus capacidades y vinculación con los temas que preocupan a la población dominicana.
El lenguaje entre los candidatos fue asertivo y de respeto mutuo, lo que obliga a concluir: el debate fue bueno.
Sin embargo, resaltó un punto sombrío, a mi modo de ver, en la jornada que organizó la Asociación Nscional de Jóvenes Empresarios (ANJE).
¿Por qué razón el primer debate presidencial tuvo que ser moderado por dos extranjeros? ¿Acaso no cuenta el país con el recurso humano con igual competencia para llevar a cabo dicha tarea?
Esa fue la pregunta obligada entre los espectadores que dieron seguimiento de principio a fin a la contienda televisada a todo el país.
Lo ocurrido dio paso a numerosos comentarios, entre los cuales se leyó: Aun continúa latente el síndrome o complejo de Guacanarix.































