Por: Elías Wessin (2 de 2)
.- La izquierda evita esa evidencia porque la incomoda. Por eso recurre al sarcasmo barato: “Si el capitalismo funciona, ¿por qué eres pobre?”
La pregunta correcta sería otra: ¿Por qué, allí donde se aplicó el socialismo, la pobreza no solo no desapareció, sino que se generalizó?
En el socialismo ocurre siempre el mismo fenómeno se aplasta a la clase media, motor de estabilidad y progreso.
Se destruyen los incentivos al trabajo y a la innovación.
Se concentra el poder económico y político en una élite partidaria: los “tutumpotes” del régimen.
Y se empobrece a las masas, que pasan a depender del Estado como súbditos, no como ciudadanos.
Cuba, Venezuela, Corea del Norte y la larga lista de fracasos no son “desviaciones del modelo”, son el modelo en funcionamiento.
La pobreza bajo el capitalismo es un problema a resolver; la pobreza bajo el socialismo es una herramienta de control político.
Desde una visión cristiana, conservadora y democrática (como la que promueve PAX) la riqueza no es pecado, ni la pobreza virtud automática.
El verdadero pecado político es un sistema que promete igualdad y produce miseria, que predica ‘justicia social’ mientras fabrica castas privilegiadas.
Por eso, cuando un ideólogo de la zurdería rancia intenta ridiculizar al capitalismo usando la pobreza individual como argumento, lo que hace es confesar su bancarrota intelectual. No ofrece soluciones; ofrece resentimiento. No busca dignificar al pobre; lo instrumentaliza.
La democracia liberal, el capitalismo de orden y libertad no prometen el cielo en la tierra.
Prometen algo más honesto y más cristiano, oportunidades reales, límites al poder y la posibilidad de que cada persona, con esfuerzo y libertad, mejore su condición.
Y eso (les duela o no) solo ha sido posible bajo el capitalismo.































