Por: Claudio Caamaño Vélez
.– Lo hicieron porque “pueden” hacerlo. Imponiendo la ley del más fuerte por encima del derecho internacional. Y lo hacen, no por los “derechos” del pueblo venezolano, sino por sus intereses, para hacerse de las reservas petroleras más grandes del mundo, y reafirmar su poderío.
Tolerar eso es validar un nefasto precedente, es aceptar que mañana invadan a Colombia por su agua, a Brasil por sus extensiones de cultivo, a Panamá para retomar el canal, a Bolivia por su litio o a República Dominicana por su oro o sus tierras raras, solo por mencionar algunos ejemplos.
Validar eso es abrirles las puertas al chantaje a nuestros países, que le puedan decir mañana a nuestros gobernantes: has lo que te decimos o te pasará como a Maduro.
Los pueblos debemos resolver nuestros problemas a lo interno. Nunca la solución vendrá de mercenarios que solo codician nuestros recursos, imponiendo el “orden” a su medida y conveniencia. Irak, Libia, Afganistán son una muestra de ello.
Qué vergüenza ver a dirigentes de la oposición venezolana aplaudir que EEUU tuvo que ir a hacer lo que ellos no pudieron, aplaudiendo su propia ineptitud, y celebrando el atropello a la soberanía de tu tierra. Dan asco.
Así como asco dar ver a líderes regionales alabando el atropello, como focas que aplauden para que les den comida mientras son parte de un circo. Que poca conciencia, que poca dignidad, que poco honor.
Esto que ha pasado en Venezuela debe llevar a la reflexión a los países de América Latina, sobre la necesidad de crear una alianza económica, política y militar, que nos permita promover nuestro desarrollo, dirimir nuestras diferencias y protegernos mutuamente.































