Por: Elías Wessin (1 de 2)
.- Un ‘tarugo’ de la zurdería rancia y macabra lanza su consigna con aire de superioridad moral: “Si el capitalismo es el mejor modelo para crear riqueza, ¿por qué eres pobre?”
La frase, que se repite como mantra en círculos ideologizados, es una falacia simplista, cargada de resentimiento, diseñada no para entender la realidad sino para atacar a la democracia liberal y al sistema que más ha sacado seres humanos de la miseria en toda la historia.
Conviene empezar desde donde debe empezar toda discusión honesta: la condición humana.
El más grande de los grandes, _Jesús de Nazaret_, advirtió con realismo y profundidad: “A los pobres siempre los tendréis con vosotros.”
Esa frase no es una resignación cínica ni una justificación de la injusticia.
Es una constatación antropológica y moral, la pobreza no desaparece por decreto, ni por consignas, ni por ideologías mesiánicas. Siempre existirá.
La verdadera cuestión política no es si habrá pobres, sino qué sistema permite reducir la pobreza, elevar la dignidad humana y crear oportunidades reales de movilidad social.
Y la respuesta histórica es inequívoca, el capitalismo democrático, con Estado de Derecho, propiedad privada, libre empresa y políticas públicas sensatas.
En términos políticos, la afirmación cristiana se traduce así: Podemos mejorar la condición de los pobres y reducir los índices de pobreza, si adoptamos políticas acertadas, instituciones sólidas y un modelo económico que premie el trabajo, el esfuerzo y la creatividad.
No podemos, en cambio, erradicar la pobreza prometiendo paraísos terrenales que terminan en infiernos colectivos.
El capitalismo (con todas sus imperfecciones) es el único sistema que ha demostrado capacidad sostenida para crear riqueza, expandir la clase media y reducir la pobreza extrema. No lo dicen panfletos ideológicos, lo dicen los datos, la historia comparada y la experiencia de los pueblos.































