Distrito Nacional, RD.- En tiempos de realineamiento geopolítico, relativismo cultural y reingeniería ideológica, el pensamiento vuelve a ser un acto de resistencia.
En esta entrevista, Elías Wessin (Diputado Nacional y presidente del PQDC) comparte lecturas que han marcado su vida y su visión del mundo, revelando cómo la Fe Bíblica, la reflexión sobre la autoridad y el estudio crítico de la historia han sido pilares para comprender los límites de la libertad, el origen de la rebelión y los peligros del totalitarismo moderno.
Más que una lista de libros, se trata de un recorrido espiritual e intelectual que ayuda a entender su postura frente a los desafíos políticos, culturales y cívicos de nuestro tiempo.
A continuación entrevista
RM.- Aparte de la Biblia, que sin duda (por lo que sabemos) es su libro de cabecera, ¿qué otros tres libros han impactado su vida?
EW.- «Sin duda, la Biblia ocupa un lugar central en mi vida. No solo como texto sagrado, sino como experiencia transformadora.
Mi acercamiento inicial fue a través de Los Gedeones, un ministerio cristiano dedicado a la distribución del Nuevo Testamento. Aquella lectura dejó de ser letra para convertirse en vida.
Posteriormente abordé la Biblia completa, Antiguo y Nuevo Testamento, y allí comprendí algo esencial, el Dios de la Biblia no es una religión institucional, no es una construcción cultural ni una fantasía, como alegan algunos de sus detractores.
Es el DIOS personal, cercano, infinitamente bueno y amoroso, pero también (como Él mismo se revela) es fuego consumidor.
Esa característica de amor y justicia marcó profundamente mi visión del mundo, de la autoridad y de la responsabilidad humana.»
RM.- ¿Y despues qué otros tres libros puede citar como impactantes para usted?
EW.- «A partir de esa base, hubo tres libros que terminaron de moldear mi pensamiento, permíteme esbozártelos:
1) Autoridad Espiritual, de Watchman Nee
Este libro me permitió discernir con mayor claridad la naturaleza de la autoridad, tanto bíblica como terrenal, y su contraparte inevitable: la rebelión.
Aprendí a discernir mejor en qué consiste la autoridad bíblica que sostiene al universo, y la autoridad terrenal, así como la rebelión contra ellas.
Obvio, aprendí que excepcionalmente, de esa rebelión se deriva una autoridad falsa cuya imposición, abrupta, sigilosa y hasta institucional, debemos resistir.
Esa falsa autoridad (disfrazada muchas veces de progreso, justicia o liberación) debe ser identificada y repelida.
Fue una lectura clave para entender el orden, el límite y la obediencia como principios espirituales y sociales, no como mecanismos de opresión.
2) El Paraíso Perdido, de John Milton
Esta obra me impactó profundamente por su tratamiento del tema de la libertad y sus límites morales.
Milton retrata con brillantez cómo Lucifer, convertido en un consumado palabrero, intenta justificar su rebelión contra un Dios bueno que lo creó como “sello de la perfección”.
Allí comprendí con mayor claridad la perversidad del orgullo, su capacidad de racionalizar el mal y de presentar la desobediencia como virtud.
El Paraíso Perdido es una advertencia literaria y moral sobre cómo el ser humano, cuando absolutiza su voluntad, termina justificando hasta la depravación en nombre de una supuesta emancipación.
3) Hitler y Stalin: Vidas Paralelas, de Allan Bullock
Finalmente, desde una perspectiva histórica (disciplina que me apasiona cuando se aborda con objetividad), este libro fue revelador.
Me impresionó particularmente un dato simbólico, Hitler y Stalin coincidieron en tiempo y espacio en Viena (Austria), en enero de 1913.
No se conocieron ni tuvieron contacto directo, pero estuvieron en la misma ciudad, en el mismo momento histórico, como una antesala misteriosa y silenciosa de lo que vendría después.
Ambos personajes representan, a mi juicio, las dos caras de una misma moneda: el socialismo totalitario.
Es decir, comunismo y fascismo no son opuestos morales, sino variantes de un mismo desprecio por la libertad individual, la dignidad humana y el orden trascendente.
Bullock logra mostrar cómo distintas narrativas ideológicas pueden desembocar en idénticos resultados: poder absoluto, culto al Estado y destrucción del ser humano.»
RM.- Gracias, seguiremos más adelante con otros aspectos de su vida, ya en el plano de la República Dominicana.
EW.- ¡Gracias a ti!































